Ir al contenido principal



 

Los vecinos

Raymundo Hernandez

 

Después de mi divorcio la convivencia fue insoportable, tuve que comprar un cuarto pequeño, las divisiones eran de tablones de bagazo de caña, todo se escuchaba, prácticamente no existía privacidad alguna.

Desde la primera noche dormir me fue casi imposible, los gemidos de mi vecina además de mantenerme despierto perturbaban mi mente. Alejandra era así de gozadora alguien me dijo antes de mudarme, mientras yo luchaba contra la morbosidad que me provocaban sus suspiros que atravesaban la frágil pared y eso me enloquecía, aquella noche no resistí más, un llanto sublime me la hizo imaginar haciendo cosas indecentes y comencé a masturbarme exageradamente.

Al día siguiente la ví no estaba como de costumbre con ese short corto que le reventaban las nalgas, sino que vestía un jeans negro bien ajustado , tenía fuego en los ojos, yo estaba decidido a decirle alguna locura por tratar de ganarme un sitio en su cama algún día, cuando la puerta de su cuarto se abrió, dos hombres sacaron una camilla y sobre ella una esquelética anciana chupada hasta el tuétano. El latigazo de su mirada me ordenó bajar la vista. Di media vuelta camino a mi cuarto cuando un " Oiga vecino" me hizo detener. Era mi madre y murió anoche, me dijo, llevaba sufriendo de cáncer mucho tiempo, por fin va a descansar en paz y usted también supongo yo, al fin y al cabo vecino, aquí todo se escucha .

 

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

  La cola de Lola Nuris Quintero Cuellar   A mí sí que no me van a comer los perros, dijo la anciana no tan desvencijada pero agresiva. Tenía un pañuelo en la cabeza o más bien una redecilla negra que disimulaba un poco la calvicie y el maltrato de los años. Achacosa esclava de la máquina de coser y doliente de una voz casi nula. Como toda señora marcada por el quinto infierno, soledad y otros detalles del no hay y el no tengo, llevaba la desconfianza tatuada en los ojos. Miembro mayor de una familia rara, corta, disfuncional. Unos primos en el extranjero y cuatro gatos distantes al doblar de su casa. Familia de encuentros obligados en la Funeraria pero fue deseo de su sobrina Caro, contemporánea con ella regresar a Cuba. Vivir lo mucho o lo poco que depara la suerte en la tierra que la vio nacer. Gozar la tranquilidad de no sentirse ajena. Esa decisión preocupó sobremanera a la pirámide absoluta y el día de los Fieles Difuntos, no fue al cementerio. Nadie la vio por tod...
  Verónica vence el miedo   Manuel Eduardo Jiménez   Verónica es una jovencita de 18 años. Ella y su novio llevan ya 17 meses juntos. La relación ha sido afectiva en todo momento, claro, con sus altas y sus bajas como suele ocurrirle a la mayor cantidad de parejas. En las últimas dos semanas Verónica no es la misma, no sabe que le sucede a su cuerpo. Se siente agotada, cree que no puede con el cansancio que le da de momentos. Los deseos de vomitar no se le quitan cada vez que intenta comer algo. Piensa ser demasiado lo que tiene arriba. Y en realidad quiere ir al médico, pero teme solo algo, estar embarazada. No quiere platicar con nadie, su madre aprecia su hija un tanto rara, pero no logra entender lo que ocurre… Camilo, su novio, interrumpe la conversación cuando ella empieza a contarle a su amiga lo que pasa. Unas horas antes llegó con un test rápido de embarazo, entonces no quedaba más remedios que contarle a su amiga lo sucedido y esperar el resultado ...
  Maldita circunstancia Alberto Guerra Naranjo                                                       Sobre olas de cinco metros, El vikingo intentaba saltar como nunca. Pretendía, ante la mirada inquisitiva del grupo, que su tabla lo acompañara orgánica, ligera, natural, en su salto de trescientos sesenta grados. Y para lograrlo, El vikingo calculó la mejor de las olas, como si fuera un auténtico nativo de Hawái, antes de que llegara James Cook a exterminarlos. Nadó cauteloso, agazapado, tomó impulso, se paró sobre su tabla y saltó, como mismo debieron hacer los hawaianos, varios siglos atrás, para caer sobre ese inglés. Minutos antes, El vikingo conversaba con el grupo. Discutían. Desde que lo habían descubiert...