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  Un método, un camino: cuando la enseñanza del ballet también se vuelve legado Hay libros que no nacen solamente para ser leídos. Nacen para ser consultados, subrayados, llevados al aula, abiertos sobre una mesa de trabajo, compartidos entre maestros, discutidos con respeto y usados como brújula por quienes entienden que enseñar no es repetir una fórmula, sino acompañar a otros en su propio descubrimiento. Un método, un camino , de Beatriz Abreu León, pertenece a esa clase de libros necesarios. No estamos únicamente ante una publicación sobre ballet. Estamos ante una propuesta metodológica pensada para academias, nacida desde la experiencia de la Escuela Cubana de Ballet, desde una tradición que ha dado al mundo bailarines, maestros, rigor técnico, sensibilidad artística y una manera muy particular de entender el cuerpo como instrumento de belleza, disciplina y verdad. La edición y publicación de este importante libro corresponde a Pablo Socorro y a Editorial Lunetra. Mi colaborac...
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  Donde madura el limonero: una novela bajo la sombra luminosa de Cuba Hay libros que nacen de una herida, pero no se quedan en la herida. La atraviesan. La miran. La convierten en memoria, en relato, en una forma de resistencia contra el olvido. Hay libros que parecen escritos desde el borde de una casa perdida, desde el patio donde todavía madura un fruto, desde una conversación que el tiempo no consiguió borrar del todo. Donde madura el limonero , de Manuel Vázquez Portal, pertenece a esa estirpe de libros donde la literatura no se conforma con contar una historia: también rescata un mundo. El título ya contiene una promesa. Un limonero no madura en cualquier parte. Necesita tierra, luz, paciencia, una raíz que insista. Y quizás por eso esta novela parece colocarnos frente a una imagen sencilla, casi doméstica, pero cargada de resonancias: allí donde madura el limonero también madura la memoria; allí donde la fruta recibe el sol también algo del pasado vuelve a respirar; allí do...
  El niño que lanzó un avión de papel hacia el alma Hay libros que no llegan caminando. Llegan volando. A veces entran por una ventana abierta, sin pedir permiso, como si trajeran en las alas el polvo de una infancia que creíamos guardada demasiado lejos. Llegan en forma de avión de papel, de burbuja, de luna llena, de gato que mira hacia el cielo, de almohada donde todavía caben las estrellas. Llegan así, con apariencia de juego, pero basta leer unas pocas páginas para entender que el juego, cuando es verdadero, también puede ser una manera profunda de tocar la vida. Metamorfosis de un avión de papel , de Erasmo de los Ángeles Rondón Soto, pertenece a esa clase de libros que parecen escritos desde una habitación iluminada por la imaginación. Una habitación donde los objetos no obedecen del todo las leyes del mundo adulto. Allí un avión de papel puede escaparse por la ventana y convertirse en hipocampo, submarino, barco, farola o gaviota. Allí las horas pasan volando de verdad. All...
  El amor todo lo puede , de Marié Rojas Tamayo: una lámpara encendida en el territorio de la infancia Hay libros que parecen escritos para recordarnos algo que la vida adulta, con sus urgencias y cansancios, intenta quitarnos de las manos: la capacidad de asombro. No se trata únicamente de mirar el mundo como lo mira un niño, sino de comprender que en esa mirada primera, limpia, todavía no domesticada por la costumbre, existe una forma profunda de sabiduría. La infancia no es solo una edad. Es también una manera de acercarse a las cosas, de preguntar, de cuidar, de creer que una estrella puede caerse del cielo, que un juguete abandonado tiene memoria, que un príncipe puede extraviarse en el tiempo o que un papalote, al escapar de las manos de un niño, no se pierde del todo, sino que comienza otra aventura. Con esa materia luminosa está hecho El amor todo lo puede. Cuentos para niños de cero a cien , de Marié Rojas Tamayo , un libro que llega al catálogo de Editorial Primigenios co...
  La guerra no termina cuando callan los fusiles   Mata es una novela de guerra, pero no responde al modelo de la novela bélica que suele levantar banderas, ordenar héroes y repartir certezas. Raúl Aguiar entra en otro territorio: el de un muchacho cubano lanzado a Angola, lejos de su ciudad, de sus amigos, de sus amores y de la vida que imaginaba para sí mismo. Orlando, el Poeta, no llega a la guerra con una vocación militar ni con la fe de quien ha aceptado una misión histórica. Llega con el miedo de quien sabe que puede morir. Lleva consigo recuerdos, canciones, deseos, discusiones de juventud, una mujer llamada Betty, amigos de La Habana y la conciencia fragmentada de alguien que intenta entender qué hace, de pronto, en medio de un país desconocido, con un fusil entre las manos y la muerte respirándole cerca. Raúl Aguiar no escribe desde la distancia de los partes oficiales. Su novela no necesita discursos para revelar el horror. Le basta con el cuerpo de un joven...
  Peláez no busca héroes, busca personas   A veces la buena literatura no se escribe desde una torre, sino desde la acera, cuando el autor se detiene a escuchar una discusión doméstica, el cansancio de un hombre que regresa del trabajo, la ansiedad de quien espera una llamada, el orgullo que se disfraza de dignidad o la pequeña crueldad que cabe en una frase. *Gentes* pertenece a esa estirpe. Roberto Peláez Romero conoce la materia de la que están hechos los días: conversaciones interrumpidas, ilusiones que se tambalean, secretos que asoman detrás de una puerta, derrotas mínimas y victorias que nadie celebra. Su larga experiencia periodística le ha dado el ojo atento para descubrir, en medio de la multitud, aquello que casi siempre pasa inadvertido: la grieta, el gesto, la sombra que se mueve detrás de la apariencia. Estos cuentos transitan entre Cuba y Las Vegas, entre la memoria de una isla y la intemperie de otra ciudad. Pero su verdadero territorio no es geográfico...
  La nostalgia como patria La distancia también envejece es un libro escrito desde la intemperie de la memoria. Efraín T. Martínez reúne en este poemario una mirada profundamente humana sobre el exilio, la vejez, la pérdida de la patria, la familia, la amistad, la medicina, la cubanía y ese territorio emocional que no desaparece aunque pasen los años. Desde Pinar del Río hasta La Habana, desde los recuerdos de la infancia hasta las interrogantes del presente, estos poemas avanzan como una conversación íntima con el tiempo. No hay aquí artificio ni complacencia: hay una voz que mira hacia atrás sin renunciar a la lucidez, que reconoce las heridas del destierro, el deterioro de la vida y la persistencia de ciertos amores esenciales. El autor escribe sobre la nostalgia como quien toca una cicatriz. Pinar, La Habana, los amigos perdidos, las canciones que acompañaron una generación, la incertidumbre ante Cuba, el cansancio del cuerpo y la necesidad de seguir buscando belleza apa...