Álex Padrón: la poesía como equilibrio del karma Álex debe haber llegado a Editorial Primigenios en los primeros tiempos. Lo que no consigo recordar con exactitud es si fue antes o después de mi viaje a La Habana para presentar la antología La Habana convida, en la que participaron numerosos poetas cubanos. He vuelto a mirar las fotografías de aquel día. Busqué entre los rostros su melena, sus espejuelos, esos ojos suyos que irradiaban una confianza extraña, una mezcla de intensidad y sosiego. No aparece. De modo que Álex debió de arribar a Primigenios algunos meses después, como llegan a veces los escritores a una editorial: primero mediante un mensaje, después con un manuscrito y, finalmente, ocupando un sitio que uno termina creyendo que siempre estuvo reservado para ellos. Nos comunicamos mucho por correo electrónico y por mensajería. Hablábamos de libros, de poemas, de correcciones, de cubiertas y de los inevitables contratiempos que acompañan cualquier aventura ...
Los lugares que ya no existen José Luis Riverón Rodríguez ha tenido que emigrar a Campo Belo, Brasil. Lo imagino allá, en una casa que todavía no termina de reconocerlo, rodeado por objetos que no saben nada de su vida anterior, mientras la humedad tropical se demora en las paredes y el cuerpo comienza a pasarle la cuenta de tantos caminos recorridos. Hace algún tiempo le compartí el archivo de Vanos lugares. Ahora vuelve a él desde esa lejanía. Lo abre en la computadora, avanza por algunos poemas y, según me cuenta, se engurruña como un viejito por los dolores de la artritis. La imagen me conmueve y también me lastima. Se engurruña, dice. Pero yo sé que no es solamente la artritis. Hay libros que también doblan los huesos. Hay palabras que se acomodan en las articulaciones y comienzan a doler desde dentro, como si hubieran permanecido muchos años esperando el instante preciso para recordarnos que el cuerpo también tiene memoria. Una memoria distinta a la de la inteligenci...