La cortina de sábana Liyanet Caraballo Ulloa Del libro inédito Testigos Mi mujer dice que la cortina está rota. Que el agujero crece cada noche. Que un día va a desaparecer y entonces no va a haber nada entre nosotros. Yo solo veo una sábana vieja colgando de un alambre. Ella ve el fin. Detrás, mi mujer y mis dos hijos. Adelante, yo. Los que dormían en el colchón grande y el que dormía en el catre, al otro lado. La puerta de madera contrachapada, con un hueco en la parte baja. La ventana sin marco, solo un hueco en la pared. El piso de tierra apisonada. La cortina era lo único que nos separaba. Y ni siquiera eso funcionaba. Eran las siete de la mañana. El sol ya quemaba. Yo llevaba una hora bebiendo. Mi mujer se levantó del colchón y caminó hasta la cortina. —Los niños van a la escuela —dijo. —¿Y qué? —Y tú vas a la calle. A buscar trabajo. —No hay. —Sí hay. En la obra, en el mercado, donde sea. —No hay. —Tú no sabes. —Sí sé. Sé que te sientas aquí todos los días con esa botell...
Rafa Fragmento de la novela Mariquita Ernesto González Rafa, el mayor de nosotros tres, con qué entusiasmo te fuiste a estudiar física nuclear en la Universidad Lomonosov de Moscú, vas a ser el pionero de esa especialidad en Cuba y América Latina, vas a ser un gran investigador, vas a escribir un libro sobre la energética nuclear cubana, distinta a cualquier energética del mundo, y vas a crear un átomo latinoamericano, distinto a cualquier átomo del universo. Rafa, has sido seleccionado entre los mejores expedientes de bachillerato del país, das un paso trascendental que te conducirá a ser un honorable ciudadano y un gran científico servidor de tu patria. Te embarcas para Europa, atraviesas el estrecho de Gibraltar y las arenas de España, y las costas de Marruecos y Argelia; y vas a enamorarte de los delfines que te han ido acompañando en la travesía a ambos costados del barco; y te cuidas de los maricones tapados; y conoces a Luis (¡un mulato que estaba!) y a Caridad, quienes a...