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¿Es Pata Seca una novela política? Desde que comencé a escribir Pata Seca imaginé que tarde o temprano alguien me haría esta pregunta. Y la respuesta es sí. Y no. Sí, porque toda novela que habla del poder, de la libertad, de la injusticia o de la dignidad humana termina dialogando con la política. Sería ingenuo pensar lo contrario. Pero también no. Porque Pata Seca no fue escrita para defender una ideología, un gobierno o una forma de entender el mundo. Tampoco para ajustar cuentas con el presente utilizando el pasado como pretexto. Mi intención fue otra. Quise escribir sobre el ser humano cuando el poder llega a su expresión más absoluta: el momento en que una persona deja de ser considerada persona y pasa a convertirse en propiedad. La esclavitud no pertenece a la derecha ni a la izquierda. Pertenece a la historia de la humanidad. Y, desgraciadamente, también pertenece a su capacidad para repetir los mismos errores bajo nombres distintos. Por eso, mientras escribía la novela, me ...
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¿Cuándo comprendí que estaba escribiendo una novela importante? Todo escritor honesto escribe pensando que sus libros son importantes. Al menos importantes para él. Después, cuando los termina, cuando pasan los días y el libro empieza a caminar fuera de la mesa donde fue escrito, llega otra pregunta mucho más difícil: ¿será también importante para otros? Todavía es muy temprano en el universo de Pata Seca para responder eso. Ojalá lo sea. Ojalá encuentre lectores capaces de entrar en su mundo y escuchar lo que sus personajes tienen que decir. Pero sí hubo un momento en que comprendí que aquella novela estaba creciendo más allá de mí. En esos meses Pata Seca no era todavía un libro. Era un bulto de hojas, notas, audios, artículos abiertos en la computadora y en el teléfono. Yo iba muy temprano al gimnasio, casi siempre a las cinco de la mañana, y mientras caminaba en la máquina empezaban a visitarme los personajes. Anastasia. Cutié. Yaci. La abuela de la tribu. El misionero. Y, por su...
  ¿Quién fue Anastasia? Hay una verdad que a los escritores nos cuesta reconocer. Ningún personaje nace completamente solo. Todos cargamos, de una forma u otra, con las voces de otros escritores. Hay personajes que leímos hace treinta o cuarenta años y que, aunque creamos haberlos olvidado, continúan viviendo en algún rincón del subconsciente, esperando el momento de regresar bajo otro rostro y con otro nombre. Mientras escribía Pata Seca intenté no pensar en ellos. Quería que Anastasia naciera únicamente de la novela. Que su voz fuera suya y de nadie más. Pero escribir también es descubrir aquello que uno no sabía que llevaba dentro. Anastasia terminó convirtiéndose en uno de los personajes más importantes del libro. No porque ocupe muchas páginas, sino porque sostiene buena parte de su arquitectura espiritual. Ella es el puente entre la magia y la realidad. Entre la memoria africana y el Brasil esclavista. Entre el mundo del ingenio y la selva. Entre el miedo y la esp...
  La historia detrás de la historia: ¿existió realmente Pata Seca? Cuando terminé de escribir Pata Seca , muchos amigos comenzaron a hacerme la misma pregunta: ¿Existió realmente ese esclavo? La respuesta no es tan sencilla como parece. Durante la investigación encontré referencias a un hombre llamado Roque José Florêncio , conocido en Brasil como Pata Seca . Su nombre aparece asociado a una historia extraordinaria: la de un esclavo de gran estatura y fuerza física que habría sido obligado por sus dueños a engendrar centenares de hijos para aumentar el patrimonio humano de la hacienda. Con el paso del tiempo, aquella historia fue creciendo hasta convertirse en leyenda. Algunas versiones hablan de más de doscientos hijos. Otras elevan la cifra todavía más. Como suele ocurrir con los personajes populares, la memoria colectiva fue mezclando hechos comprobables con relatos transmitidos de generación en generación. Sin embargo, Pata Seca no pertenece únicamente al territorio de l...
  El erotismo en Pata Seca : cuando el cuerpo deja de ser una propiedad Hay lectores que, al conocer el punto de partida de Pata Seca , imaginan que encontrarán una novela erótica. Después de todo, la historia se inspira en la leyenda de un esclavo brasileño al que sus dueños obligaron a engendrar centenares de hijos para aumentar el número de esclavos de la hacienda. Sin embargo, ocurre exactamente lo contrario. Uno de los mayores desafíos que encontré al escribir esta novela fue comprender que el erotismo desaparece cuando desaparece la libertad. No existe erotismo donde el cuerpo deja de pertenecerse. En la hacienda, Roque José Florêncio no conoce el deseo. Conoce la obediencia. No descubre el amor. Descubre la utilización. Su cuerpo no es un espacio de encuentro con otro ser humano, sino una herramienta más del ingenio, igual que un machete, un molino o una carreta. Por eso existe el cuarto sin nombre. Porque incluso el lenguaje se avergüenza de aquello que sucede allí....
  ¿Quién fue Pata Seca? Hay personajes que uno inventa. Y hay personajes que encuentran al escritor. Durante varios meses estuve inmerso en la escritura de La noche del flamboyán . Como suele ocurrirme cuando escribo una novela, terminé leyendo mucho más de lo que necesitaba. Buscaba un hilo. Mi propio hilo de Ariadna en aquel laberinto donde intentaba enlazar las páginas perdidas del diario de campaña de José Martí con la historia de Carlos Camilo. Leía sobre Cuba, sobre América Latina, sobre guerras, memorias y olvidos. Y entonces apareció él. No lo estaba buscando. Ni siquiera sabía que existía. Era apenas una referencia perdida entre documentos, leyendas y relatos sobre la esclavitud en Brasil. Un nombre extraño. Casi imposible de olvidar. Pata Seca. La historia decía que había existido un esclavo gigantesco, un hombre de fuerza extraordinaria, obligado por sus dueños a engendrar más de doscientos hijos para aumentar el patrimonio de la hacienda. No encontré una biogra...
  Cuando un cubano terminó escribiendo una novela sobre la esclavitud en Brasil Hay libros que nacen de una historia. Otros nacen de una pregunta. Pata Seca pertenece a la segunda categoría. Durante mucho tiempo me pregunté cómo logra sobrevivir un ser humano cuando le arrebatan casi todo: el nombre, la familia, la lengua, la libertad y hasta el derecho sobre su propio cuerpo. No me interesaba únicamente la historia de la esclavitud. Me interesaba algo más difícil de responder: ¿en qué lugar se esconde la dignidad cuando todo parece perdido? Esa pregunta me llevó a Brasil. No porque Brasil sea un país ajeno a nosotros, los cubanos. Al contrario. Nuestras historias se parecen más de lo que imaginamos. Compartimos el azúcar, el mar, la herencia africana, las cicatrices de la esclavitud y una parte importante de nuestra identidad. Sin embargo, Brasil vivió ese drama con una dimensión extraordinaria. Fue el último país de América en abolir oficialmente la esclavitud, en mayo de 1...