Ir al contenido principal


JURADO DEL CONCURSO INTERNACIONAL DE CUENTO PRIMIGENIOS 2022
Estimados amigos de Editorial Primigenios, les presento a los miembros del Jurado del II Concurso Internacional de cuentos Primigenios. Ellos son: Rubis Marilia Camacho, José M. Fernández Pequeño y René Fuentes. Es un gran honor contar con ellos.
Rubis Marilia Camacho (Puerto Rico, 1959) posee un Bachillerato en Artes con concentración en Bienestar Social de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras (Magna Cum Laude), una Maestría en Teología del Seminario Evangélico de Puerto Rico, donde recibió el Premio de Homilética. Además, estudió Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana de Puerto Rico. Tiene una Maestría en Creación Literaria de la Universidad del Sagrado Corazón (Summa Cum Laude), su tesis fue aprobada con distinción y al momento de esta publicación hace su Doctorado en Literatura Puertorriqueña y del Caribe en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. Esta autora, primera escritora invitada al foro Tertucuento, recibió el Premio Gloria Fuertes (1999) por su participación en el Certamen de Cuentos no Sexistas (Dirección General de la Mujer en Madrid, España); también fue premiada por La Barca de la Cultura en su Certamen de Narrativa Romántica. Varios de sus cuentos han sido publicados en el periódico Claridad y en las revistas literarias Letras Nuevas y Boreales. Su primer libro Cuentos Traidores (2010) fue premiado por el Pen Club de Puerto Rico y por el Instituto de Literatura Puertorriqueña. En el 2012 Boreales le publicó la novela Sara: La historia cierta. Ese año la editorial Letra Negra de Guatemala le publicó el libro de relatos El fraile confabulado y la segunda edición de Sara: La historia cierta.
En el 2015, Indeleble editores (Guatemala) le publicó su primer poemario: Safo: Ritual de la Tristeza. Del 2013 al 2014 fue la presentadora del programa D’ Letras por Bonita Radio, un programa destinado a entrevistas a escritores. Actualmente dicta talleres de creación literaria en el Instituto de Formación Literaria de Puerto Rico, en la Universidad del Sagrado Corazón y en el Salón Libroamérica. Tiene una novela inédita y trabaja en su tercer libro de relatos.
José M. Fernández Pequeño. Cuba. Más de treinta años de experiencia como profesor universitario, investigador, escritor, editor y gerente en las áreas de cultura y comunicación. ha publicado una veintena de libros en géneros como el ensayo, la narrativa y la literatura para niños. Nació en Cuba, pero entre 1998 y 2013 se trasladó a la República Dominicana, cuya nacionalidad ostenta. Comenzó su carrera en la crítica literaria y el ensayo, con títulos como Cuba: la narrativa policial entre el querer y el poder (1994) y En el espíritu de las islas, los tiempos posibles de Max Henríquez Ureña (2003). Luego, su labor se concentró en la narrativa, con libros como El arma secreta (2014), Bredo, el pez (2017), la novela Tantas razones para odiar a Emilia (2021) y Se cortan chazo (2022). Entre otros, ha ganado el Premio Memoria (1997), organizado por la UNESCO; dos veces el Concurso Iberoamericano de Cuentos de Casa de Teatro (2001 y 2019); dos también los Premios Anuales de Literatura en la República Dominicana (2013 y 2016); y los Florida Book Awards (2014). Actualmente vive y trabaja en Miami. Ha desarrollado una larga carrera como editor, gestor cultural y profesor universitario. Ha publicado diecisiete libros en géneros como crítica literaria, narrativa, ensayo y literatura infantil. Entre sus últimos títulos figuran: El arma secreta (2014) y Bredo, el pez (2017). Ha recibido dos veces el Premio Nacional de Literatura en la República Dominicana (en cuento y literatura para niños), así como la Medalla de Oro en los Florida Book Awards 2014 al mejor libro en español publicado por un residente en este estado. Publicado en República Dominicana por Luna Insomne, Fernández Pequeño viene con una colección cuentos de muy disímil registro, Sutiles, poblada por personajes que viven momentos cruciales de sus existencias.
René Fuentes nació en Bayamo, Cuba, 1969. En 1994, ganó dos premios Abril, por Los gallinazos (poesía) y La bufanda (teatro), ambos fueron publicados en 1995. Los gallinazos, además, en 1995 ganó el Premio Pinos Nuevos. En Uruguay, donde reside desde 1996, ha publicado Las trampas del paraíso (novela, 1996), La ida por la vuelta (novela, 1998), Una oscura pradera va pasando (poesía, 2000), Postales que nadie pedía (poesía, 2004), El mar escrito (novela, 2006, Premio Nacional de Literatura, 2004), Silbidos dispersos (Premio de Poesía de la Intendencia de Montevideo, 2009), Noveno círculo (novela, 2011), Caballo que ladra (Premio Onetti de Poesía, 2013) y Periplo cerrado (Premio Onetti de Poesía, 2016). En 2002, la Facultad de Comunicación y Diseño de la Universidad ORT Uruguay le otorgó el Premio a la Excelencia Docente. En 2016, ganó el Premio Internacional de Poesía Blas de Otero, por Guitarra del mesón (2017) y el Premio Nacional de Literatura en Uruguay, por Caballo que ladra. En julio de 2017, ganó el VI Premio Internacional de Novela Fundación MonteLeón, España, por La mano que el perro llevaba en la boca (2017). En diciembre de ese año ganó el Premio Iberoamericano de Poesía Marosa di Giorgio, por Hidalgos. En 2021, Ilíada Ediciones publicó en Alemania Los mares que me nombran (poesía reunida 1995-2020).




 


Comentarios

Entradas populares de este blog

  Verónica vence el miedo   Manuel Eduardo Jiménez   Verónica es una jovencita de 18 años. Ella y su novio llevan ya 17 meses juntos. La relación ha sido afectiva en todo momento, claro, con sus altas y sus bajas como suele ocurrirle a la mayor cantidad de parejas. En las últimas dos semanas Verónica no es la misma, no sabe que le sucede a su cuerpo. Se siente agotada, cree que no puede con el cansancio que le da de momentos. Los deseos de vomitar no se le quitan cada vez que intenta comer algo. Piensa ser demasiado lo que tiene arriba. Y en realidad quiere ir al médico, pero teme solo algo, estar embarazada. No quiere platicar con nadie, su madre aprecia su hija un tanto rara, pero no logra entender lo que ocurre… Camilo, su novio, interrumpe la conversación cuando ella empieza a contarle a su amiga lo que pasa. Unas horas antes llegó con un test rápido de embarazo, entonces no quedaba más remedios que contarle a su amiga lo sucedido y esperar el resultado ...
  Ratoncito Pedro Antonio Castelán Castillo Ciudad de México Ratoncito vivió en la calidez de mi sala, durante mucho tiempo. En el cual compartimos historias y vivencias en nuestros momentos de ocio, como la que a continuación les cuento. Pasó su niñez en una vieja granja en el poblado de queso, estado de mozzarella, donde vivió y creció como cualquiera otro pequeño. Conociendo amigos pasajeros, compañeros de vida y a quién por algún tiempo fue su esposa, en fin. En aquellos tiempos ratoncito solía dormir hasta después del mediodía como rutina diaria, con sus algunas excepciones como lo fue aquel día. Esa mañana la familia decidió salir de compras, aprovechando que apenas amanecía y el pequeño aún roncaba. Tendrían suficiente tiempo para volver antes de que ratoncito despertará. Así salieron mamá ratoncita, papá ratoncito y hermano mayor ratoncito, volviendo 30 minutos después como lo planeado. La sorpresa al llegar fue encontrar la puerta entreabierta, y al pequeño...
  Camino a Roma   Dicen que todos los caminos conducen a Roma. Roma, Roma, Roma. ¿Pero cuál Roma? ¿La ciudad de los Césares? ¿La aldea de mármol y espadas, de palacios saqueados, de leyes grabadas sobre la piedra del miedo? ¿La de los esclavos, los senadores, los baños termales y la peste olímpica? No. Los caminos no llevan allá. Los caminos conducen a otra parte. A una calle sin nombre, donde abrí una puerta de madera vieja, donde viví. Quemado de Güines. Con dos puntos sobre la u. Ahí está mi imperio, mi centro, mi origen. Cierro los ojos y salto, salto como Superman desde el portal y caigo en la casa de Felicitas, corro hasta donde Nelo, grito algo sucio o hermoso, todo es lo mismo si es verdad, y corro de nuevo, doblo la esquina, sigo por la calle B, la que va al central, San Isidro, donde pasaba mi abuelo en bicicleta, algunas tardes, cansado, con la espalda doblada y los pulmones vacíos. Yo lo seguía con los ojos, y más tarde con los pies. Doblaba a la derecha y lo b...