Ir al contenido principal


Todos los premios de Anne Richards

 

Seudónimo: Espartaco

 

 

Para el cineasta Fernando Pérez,

por su honestidad.

 

 

Más allá de tener sexo en varios hoteles de lujo con el célebre productor Albert Golmand y de representar dos o tres papeles el filmes de poca importancia, la hermosa actriz Anne Richards no llegó demasiado lejos en el cine. Por eso antes de caer en la más absoluta ruina, en el alcohol y las depresiones, tomó sus ahorros y fundó Magical Image, una lujosa peluquería para mascotas en la ciudad de Los Ángeles.

Y aunque gana mucho dinero con el negocio, maneja un buen auto y se va de vacaciones a Europa, jamás olvida que quiso interpretar a Lady Macbeth, compartir el set de filmación con Anthony Hopkins, hacer un tú por tú interpretativo con Meryl Streep, llevarse a su mansión un Premio Oscar...

Gana mucho dinero en Magical Image, es cierto, pero nada como el cine. Lo sabe ella y hasta la protagonista del documental que acaba de recibir un premio en un concurso famoso, después de haber recibido otros premios a lo largo de todo el año.  

Un filme donde se cuenta el desastre personal de una emigrante, miseria de su país miserable, negro pasto del olvido, obrera de baja estofa, criatura acosada y desechable, con un olor a grajo y manteca rancia que se adivina en su rostro crudo y atraviesa la pantalla donde han dado a conocer la noticia y hasta alborota la paciencia del perro que intentaba acicalar la hermosa Anne.

El cine es increíble, piensa Anne Richards mientras riega champú Menforsan en la cabeza del perro, como también pudiera regarlo en la cabeza de la mujer si algún día se sentara en Magical Image para cambiar esa imagen desastrosa. La vida era increíble también. Pero a veces injusta. Su caso era un ejemplo.

Meterse en la piel de un personaje como ese le hubiera sido muy fácil a una actriz como ella. Un buen maquillista la hubiera dejado exactamente igual a semejante desecho y no le hubiera sido difícil asumir sus gestos, su voz gangosa y obstinada.

Y sin embargo la suerte eligió para premiar a una mujer ordinaria, que no era actriz ni sabía de Lady Macbeth, tal vez ni de la Streep y Hopkins, y con un simple vistazo bastaba para saber que apestaba peor que cualquiera de los perros que aterrizaba en Magical Image.

Una mujer oscura en la cumbre de la fama, así, tan fácil, sin pasar ningún trabajo, y sin tener que implorarle al productor Albert Goldman, después de cada encuentro en la cama, después de haberlo lamido de arriba abajo, que no quería para ella un premio importante, bien importante, sino todos los premios.



NUEVAS ENTRADAS DE OBRAS AL II CONCURSO INTERNACIONAL DE CUENTO PRIMIGENIOS

 

El II Concurso Internacional de Cuento Primigenios publica de manera exclusiva las obras concursantes en el blog de la Editorial “Memorias del hombre nuevo”. En esta edición un jurado determinará el cuento ganador, pero la interacción de los lectores con los cuentos publicados es algo importante para la promoción y divulgación de la obra y los contenidos editoriales de Primigenios, Lunetra e Isliada.org.

Las obras publicadas en el blog no han sido editadas ni corregidas, según la regla del Concurso. Los autores son responsables de las erratas que puedan aparecer.

El Concurso Internacional de Cuento Primigenios ha recibido hasta la fecha más de 50 obras ya publicadas en el blog “Memorias del hombre nuevo”, para que los lectores puedan acceder a todos los cuentos concursantes. Además se publicarán las estadísticas de lectores por obra y otros datos de interés que nos permitirán promover la lectura y el amor por la nueva literatura, esa que se escribe desde cualquier lugar del mundo. 




 

Comentarios

Entradas populares de este blog

  La cola de Lola Nuris Quintero Cuellar   A mí sí que no me van a comer los perros, dijo la anciana no tan desvencijada pero agresiva. Tenía un pañuelo en la cabeza o más bien una redecilla negra que disimulaba un poco la calvicie y el maltrato de los años. Achacosa esclava de la máquina de coser y doliente de una voz casi nula. Como toda señora marcada por el quinto infierno, soledad y otros detalles del no hay y el no tengo, llevaba la desconfianza tatuada en los ojos. Miembro mayor de una familia rara, corta, disfuncional. Unos primos en el extranjero y cuatro gatos distantes al doblar de su casa. Familia de encuentros obligados en la Funeraria pero fue deseo de su sobrina Caro, contemporánea con ella regresar a Cuba. Vivir lo mucho o lo poco que depara la suerte en la tierra que la vio nacer. Gozar la tranquilidad de no sentirse ajena. Esa decisión preocupó sobremanera a la pirámide absoluta y el día de los Fieles Difuntos, no fue al cementerio. Nadie la vio por tod...
  Verónica vence el miedo   Manuel Eduardo Jiménez   Verónica es una jovencita de 18 años. Ella y su novio llevan ya 17 meses juntos. La relación ha sido afectiva en todo momento, claro, con sus altas y sus bajas como suele ocurrirle a la mayor cantidad de parejas. En las últimas dos semanas Verónica no es la misma, no sabe que le sucede a su cuerpo. Se siente agotada, cree que no puede con el cansancio que le da de momentos. Los deseos de vomitar no se le quitan cada vez que intenta comer algo. Piensa ser demasiado lo que tiene arriba. Y en realidad quiere ir al médico, pero teme solo algo, estar embarazada. No quiere platicar con nadie, su madre aprecia su hija un tanto rara, pero no logra entender lo que ocurre… Camilo, su novio, interrumpe la conversación cuando ella empieza a contarle a su amiga lo que pasa. Unas horas antes llegó con un test rápido de embarazo, entonces no quedaba más remedios que contarle a su amiga lo sucedido y esperar el resultado ...
  Hielo seco Iran Capote   Los tres estamos desnudos en el cuarto. Un cuarto ajeno. No quisimos hacerlo en el nuestro. Desde el principio, cuando él apareció en nuestras vidas y quisimos tenerlo donde lo tenemos ahora, desnudo y excitado, tuvimos muy claro -y eso sin hablarlo nunca- que no podía ser sobre nuestra cama matrimonial. Peter sonríe porque suda mucho y en la habitación hace un frio inaguantable. Un frío que eriza los pezones de ella y los míos. Somos dos seres minúsculos frente a Peter, que se erotiza de vernos temblar. De ver cómo los cuerpos nos traicionan en el momento de la verdad. Yo busco un trago en la nevera del cuarto ajeno que ahora es como nuestro. En casa no tenemos nevera. Y si la tuviéramos no estaría tan llena de cervezas como esta. Nunca hemos tenido bebidas en la casa. Fuera de este lugar ajeno somos abstemios, vegetarianos, filántropos, escritores, defensores de las causas de los perros, académicos de renombre. Pero dentro de estas paredes ex...