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La canción más bonita del mundo

Carolina Saba Moltó (Cuba)

13 años

 

 

Él se la pasaba escribiendo poemas de amor en su habitación, sin remitente o destinatario. Quizás era la inspiración que lo ataba para no soltarlo, quizás eran profundos deseos que impregnaba la tinta en el papel.

Ella era amante de componer melodías vacías, melodías que lloraban y gritaban al compás de un triste violín, como una sonata ciega que buscaba los ojos para ver y el relleno para su corazón.

Aquella tarde, ella salía de su casa con su instrumento en brazos, cargándolo como una madre a su hijo para que no se mojara con la lluvia. Y sin propósito alguno se paró en medio de una acera y comenzó a tocar, el violín lloraba, ella también, mientras, a dos metros del espectáculo, se encontraba él, se acercó, y comenzó a ponerle letras a su llanto.

Pasaron horas de esa manera, en perfecta armonía. Ninguno paró hasta que se esfumó la lluvia y un arcoíris sonreía en el cielo.

Se miraron, pareció una eternidad.

Y entonces, él había encontrado al destinatario de sus poemas, y ella, el relleno de su corazón.

Y sin darse cuenta, entre los dos habían compuesto la canción más bonita del mundo.

 

Comentarios

  1. Es loable que una adolescente, viviendo una dura realidad en su vida cotidiana, eche sus sueños a volar en la literatura (y en las artes visuales, la música y la danza)
    Carolina Saba Moltó, mi querida, deja esa tu luz brillar e iluminarnos, te quero y mi corazón late de orgullo por tí, mi tesoro
    Un beso para tu orgullosa abuelita, mi prima Clarita Morgado, y otro para tu bella y adorada madrecita, Mireille Moltó Morgado

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