Ir al contenido principal

 




Las furias de un joven poeta sin casa

 

Alejandra

 

 

…no hallo trato con la razón
razonable de los otros. No me expulsen a mí. No soy
una función ni un martillo ni un acto ni un sistema.
Veo un balcón, una muchacha riendo, un barco
con una inscripción griega: todo se arremolina
y salgo; corriendo busco un límite, un reflejo: veo
la cara de un indio incontinuado que como yo se va…
 
Ángel Escobar

 

Soy incapaz de imaginar la forma que tomará la mierda dentro del cráneo de un comunista. Pero conozco su olor. Pondrá otra vez sus patas en el suelo. Se lavará el hocico. Presumirá su barriga. Sus espejuelos. Su periódico. La sonrisita obesa de masturbador. El arte de las frases poéticas cuando pretende convencer. Habla muy bajo. Hay que joder. Hay que regar mierda en la cara de “la puta que se acuesta con los editores.” Ay de ti, marica, si llegas a leer en 1937 a Ferdydurke. Cuántas piedras nos ahorraríamos. Calizas lejos de tu peste. Ahora me meo sobre esta y se siente grácil. Toda yo erótica. Toda yo psicodélica. Feliz de masturbarme en otra cabeza, otra piedra y otra luna/ que no son ni estas ni aquellas/ que por desidia y vanidad mentábamos…Algunos días me desmorono la caliza que llevo en el pecho. ¿Qué esconderá el sudor del marasmo, el sudor de la libertad tras las rejas? ¿Cómo recicla un joven artista el oxígeno? ¿Qué hay de su pulso? ¿Sus sueños? Desliz…Es mi muerte…Ay, pirámide…Ay, luna. ¿Cómo lo miro a la cara y le digo RESISTE? ¿Cómo le robo oxígeno a la mierda? La composición bioquímica de los nitratos y nitritos es cáncer. El café no se pone en termo. Sálvate del hombre que invierte en ti con su elocuente trato. Sálvate de la aurora. No creas. No creas. Trágate en seco. Corre. Róbate tu propio oxígeno. Rómpete los músculos. Revienta tu primera furia contra la pared. No le des el gusto de mirarte. CANY. Así se llamaba el perro que teníamos. Mi novio lo puso en el sofá. Lo hicimos sin condones. Cany nos miraba con asombro. Una mañana Cany ya NO ESTÁ(ba). ¿Cómo? Si Cany no singa, imposible robarlo. Tendremos que “googlear” el modo de domesticar a los peluches. Singar bastante, a ver si vuelve. Hecho. He comprado un ramo de girasoles. ¡Virgen de la Caridad, no ayudas! Cuánta mierda EN CASA. Lavaré de paso los cojines. Tú no pondrás de nuevo ahí tus cojones. Era el lugar de Cany, mon chéri. Así vuelvan los dragones. Así vuelva D’Clouet con toda su pacotilla. Porque ahí me vengo sola. Me vengo de todos los males de esta ciudad podrida. Hundo mis manos en este nylon de picadillo y todo es mi ex. Los ojos de mi ex hablando de sus pacientes. Lo vi llorar a las cuatro de la mañana. Recuerdos de las lomas. Su cocina. El sexo brutal. Bukowski. La parafilia…cielo invernal y fuego inacabable cuando dos se aman. Orgullo de muchos cubanos. “Duérmete en mi hombro” y más entelequia de “vivir juntos”. “Te amo, aunque no me creas.” Y a ti te odio, Cany. Nos rompiste. Tengo otro novio. Cuando él no está me vengo sola sobre tus cojines. Mira qué limpios han quedado. SOMOS LIBRES. ¿No ves mi desidia? ¿No ves que tanta impunidad tuya, que tanta infelicidad mía solo ha provocado que me divierta? Mis furias, las furias de un joven poeta (soy macho, como Virgilio) que ahora narra, son tuyas. El día que alguien pueda robarme también mi mar, mi oxígeno, declararé un final mejor :( un telegrama: RESISTE. CANY NO ESTÁ EN CASA. SOMOS LIBRES.




Las obras publicadas en el blog no han sido editadas ni corregidas, según la regla del Concurso. Los autores son responsables de las erratas que puedan aparecer.


 


 

Comentarios

Entradas populares de este blog

  Verónica vence el miedo   Manuel Eduardo Jiménez   Verónica es una jovencita de 18 años. Ella y su novio llevan ya 17 meses juntos. La relación ha sido afectiva en todo momento, claro, con sus altas y sus bajas como suele ocurrirle a la mayor cantidad de parejas. En las últimas dos semanas Verónica no es la misma, no sabe que le sucede a su cuerpo. Se siente agotada, cree que no puede con el cansancio que le da de momentos. Los deseos de vomitar no se le quitan cada vez que intenta comer algo. Piensa ser demasiado lo que tiene arriba. Y en realidad quiere ir al médico, pero teme solo algo, estar embarazada. No quiere platicar con nadie, su madre aprecia su hija un tanto rara, pero no logra entender lo que ocurre… Camilo, su novio, interrumpe la conversación cuando ella empieza a contarle a su amiga lo que pasa. Unas horas antes llegó con un test rápido de embarazo, entonces no quedaba más remedios que contarle a su amiga lo sucedido y esperar el resultado ...
Ada Ofelia González Rizo: La narradora que desafía las sombras de La Habana En la calurosa Habana de hoy, donde los apagones interrumpen la rutina y la ciudad sobrevive entre la escasez y la resistencia, una mujer escribe. Entre el sonido de los pregoneros matutinos y el humo de un café recién colado, Ada Ofelia González Rizo construye crímenes y resuelve enigmas con la precisión de quien conoce cada rincón de su isla. Narradora, poeta, investigadora del alma humana y de las calles cubanas, Ada Ofelia no solo imagina crímenes, los disecciona con la mirada aguda de su personaje más emblemático: Ariadna. La investigadora policial que protagoniza su trilogía de novelas se enfrenta a un mundo donde la corrupción y el narcotráfico acechan detrás de fachadas culturales y discursos oficiales. En Crimen en la Fábrica de Arte , última entrega de la trilogía, Ariadna se adentra en el oscuro entramado de una Habana nocturna, vibrante y contradictoria. Junto a su compañera María Julia, enfrenta un...
  Ratoncito Pedro Antonio Castelán Castillo Ciudad de México Ratoncito vivió en la calidez de mi sala, durante mucho tiempo. En el cual compartimos historias y vivencias en nuestros momentos de ocio, como la que a continuación les cuento. Pasó su niñez en una vieja granja en el poblado de queso, estado de mozzarella, donde vivió y creció como cualquiera otro pequeño. Conociendo amigos pasajeros, compañeros de vida y a quién por algún tiempo fue su esposa, en fin. En aquellos tiempos ratoncito solía dormir hasta después del mediodía como rutina diaria, con sus algunas excepciones como lo fue aquel día. Esa mañana la familia decidió salir de compras, aprovechando que apenas amanecía y el pequeño aún roncaba. Tendrían suficiente tiempo para volver antes de que ratoncito despertará. Así salieron mamá ratoncita, papá ratoncito y hermano mayor ratoncito, volviendo 30 minutos después como lo planeado. La sorpresa al llegar fue encontrar la puerta entreabierta, y al pequeño...