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Cuando un cubano terminó escribiendo una novela sobre la esclavitud en Brasil

Hay libros que nacen de una historia. Otros nacen de una pregunta.

Pata Seca pertenece a la segunda categoría.

Durante mucho tiempo me pregunté cómo logra sobrevivir un ser humano cuando le arrebatan casi todo: el nombre, la familia, la lengua, la libertad y hasta el derecho sobre su propio cuerpo. No me interesaba únicamente la historia de la esclavitud. Me interesaba algo más difícil de responder: ¿en qué lugar se esconde la dignidad cuando todo parece perdido?

Esa pregunta me llevó a Brasil.

No porque Brasil sea un país ajeno a nosotros, los cubanos. Al contrario. Nuestras historias se parecen más de lo que imaginamos. Compartimos el azúcar, el mar, la herencia africana, las cicatrices de la esclavitud y una parte importante de nuestra identidad. Sin embargo, Brasil vivió ese drama con una dimensión extraordinaria. Fue el último país de América en abolir oficialmente la esclavitud, en mayo de 1888. Detrás de esa fecha hay millones de vidas que nunca aparecieron en los libros de historia.

Mientras investigaba descubrí que la verdadera novela no estaba en los grandes acontecimientos. Estaba en los silencios.

¿Qué pensaba un hombre obligado a trabajar hasta caer rendido? ¿Qué soñaba una mujer convertida en mercancía? ¿Cómo aprende alguien a distinguir entre el deseo y la obediencia cuando toda su vida ha pertenecido a otro?

Poco a poco comprendí que no estaba escribiendo una novela sobre esclavos.

Estaba escribiendo una novela sobre seres humanos.

Así nació Roque José Florêncio, conocido por todos como Pata Seca. Un hombre enorme por fuera, pero obligado a reconstruirse por dentro. Un personaje que me acompañó durante meses y que terminó enseñándome que la libertad no siempre comienza rompiendo cadenas. A veces comienza con algo mucho más pequeño y mucho más difícil: aprender a decir no.

Hoy, después de un largo proceso de escritura, revisión y edición, Pata Seca ha comenzado su camino como libro.

Los escritores solemos creer que terminamos una novela cuando escribimos la última palabra. No es cierto. Una novela solo termina de existir cuando encuentra a sus lectores.

Tal vez, a partir de hoy, ese viaje apenas comienza.

Eduardo René Casanova

Nota del autor: Pata Seca, mi más reciente novela, ya se encuentra disponible en Lulu. En las próximas semanas compartiré en este espacio algunas de las historias, investigaciones y reflexiones que acompañaron su escritura.

Enlace en Lulu


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