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¿Es Pata Seca una novela política?

Desde que comencé a escribir Pata Seca imaginé que tarde o temprano alguien me haría esta pregunta.

Y la respuesta es sí.

Y no.

Sí, porque toda novela que habla del poder, de la libertad, de la injusticia o de la dignidad humana termina dialogando con la política. Sería ingenuo pensar lo contrario.

Pero también no.

Porque Pata Seca no fue escrita para defender una ideología, un gobierno o una forma de entender el mundo. Tampoco para ajustar cuentas con el presente utilizando el pasado como pretexto.

Mi intención fue otra.

Quise escribir sobre el ser humano cuando el poder llega a su expresión más absoluta: el momento en que una persona deja de ser considerada persona y pasa a convertirse en propiedad.

La esclavitud no pertenece a la derecha ni a la izquierda.

Pertenece a la historia de la humanidad.

Y, desgraciadamente, también pertenece a su capacidad para repetir los mismos errores bajo nombres distintos.

Por eso, mientras escribía la novela, me preocupaba mucho más comprender a Roque José Florêncio que juzgar a quienes lo rodeaban.

Quería entender qué ocurre dentro de un hombre cuando incluso su cuerpo deja de pertenecerle.

Quería saber cómo se recupera la dignidad después de haber sido tratado como mercancía.

Quería descubrir si existe un lugar donde la libertad comienza antes de que desaparezcan las cadenas.

En realidad, Pata Seca no habla solamente de la esclavitud brasileña del siglo XIX.

Habla de cualquier sistema que convierta al ser humano en un instrumento.

Porque toda época inventa sus propias formas de dominación.

Y toda época necesita personas capaces de recordar que ningún poder puede apropiarse completamente de la conciencia.

No escribí esta novela para que el lector saliera pensando como yo.

La escribí para que terminara haciéndose preguntas.

Creo que esa es la diferencia entre la literatura y el panfleto.

El panfleto ofrece respuestas.

La literatura formula preguntas que siguen acompañándonos mucho después de haber cerrado el libro.

Si Pata Seca tiene alguna posición política, quizá sea una muy antigua y muy sencilla.

Está del lado de la dignidad humana.

Y esa, me parece, debería ser una causa compartida por cualquier persona, independientemente de sus ideas.

Eduardo René Casanova Ealo


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