Peláez no
busca héroes, busca personas
A veces la buena literatura no se escribe
desde una torre, sino desde la acera, cuando el autor se detiene a escuchar una
discusión doméstica, el cansancio de un hombre que regresa del trabajo, la
ansiedad de quien espera una llamada, el orgullo que se disfraza de dignidad o
la pequeña crueldad que cabe en una frase. *Gentes* pertenece a esa estirpe.
Roberto Peláez Romero conoce la materia de
la que están hechos los días: conversaciones interrumpidas, ilusiones que se
tambalean, secretos que asoman detrás de una puerta, derrotas mínimas y
victorias que nadie celebra. Su larga experiencia periodística le ha dado el
ojo atento para descubrir, en medio de la multitud, aquello que casi siempre
pasa inadvertido: la grieta, el gesto, la sombra que se mueve detrás de la
apariencia.
Estos cuentos transitan entre Cuba y Las
Vegas, entre la memoria de una isla y la intemperie de otra ciudad. Pero su
verdadero territorio no es geográfico. Está en la condición humana: en los
celos, la ambición, el deseo, la culpa, el miedo, la ternura y esa necesidad de
ser vistos que acompaña incluso a quienes dicen no necesitar a nadie.
Peláez no busca héroes. Busca personas. Y
las deja hablar con una naturalidad que a veces provoca risa, otras
incomodidad, y casi siempre una sospecha: que alguno de esos personajes podría
vivir al lado nuestro, sentarse en nuestra sala o mirarnos cada mañana desde el
espejo.
La brevedad de estos relatos no les resta
profundidad. Al contrario: cada uno parece construido como una puerta que se
abre de golpe y deja ver, durante apenas unos instantes, una vida entera.
Después queda el lector frente a sí mismo, con la intuición de que también
pertenece a esta multitud de gentes imperfectas, contradictorias y
profundamente humanas.
Eduardo René Casanova Ealo
Editorial Primigenios

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