Ir al contenido principal



 

El que nunca fue

 

Efraín N. Riverón Argüelles

 

No sabía quién era. Se registraba minuciosamente en el espejo, de frente, de perfil, incluso acudía a otro espejo diminuto para verse de espaldas. Cuanta manera existía de encontrarse (él) la usaba (¡Qué extraña formula de la evasiva!) Detrás de su constancia, en la otra parte de la vertical y azogada luna, abríase la silueta de otro, envuelta en un raro emerger de humo físico con su propia indumentaria de ciudadano por hacerse, de quererse nacer como todo ser que irrumpe a la vida y palparse, dibujarse con sus manos en un solo espacio de propiedad absoluta, irrenunciable.

La incansable búsqueda de sí se convertía en chasco de siempre. Ante toda posible eficacia: la respuesta de la nada.

Nunca dejaron de pasar los malditos, los tramposos de clase, los inoperantes. “los colaboradores” los amantes del alto y verde uniforme, las marchas, las pancartas, las vallas las consignas, los discursos, los meses, los años y, el ir a su encuentro y regresar a lo mismo, ni siquiera con la apariencia de serlo, porque a fuerza de tanto diluvio, perdíase en el más oscuro pozo de lo incierto, quedándose sin iniciativa, sin rostro, sin cuerpo, sin luz, sin espejo, sin su YO perdido para siempre en lo que fuera.

Comentarios

Entradas populares de este blog

  Verónica vence el miedo   Manuel Eduardo Jiménez   Verónica es una jovencita de 18 años. Ella y su novio llevan ya 17 meses juntos. La relación ha sido afectiva en todo momento, claro, con sus altas y sus bajas como suele ocurrirle a la mayor cantidad de parejas. En las últimas dos semanas Verónica no es la misma, no sabe que le sucede a su cuerpo. Se siente agotada, cree que no puede con el cansancio que le da de momentos. Los deseos de vomitar no se le quitan cada vez que intenta comer algo. Piensa ser demasiado lo que tiene arriba. Y en realidad quiere ir al médico, pero teme solo algo, estar embarazada. No quiere platicar con nadie, su madre aprecia su hija un tanto rara, pero no logra entender lo que ocurre… Camilo, su novio, interrumpe la conversación cuando ella empieza a contarle a su amiga lo que pasa. Unas horas antes llegó con un test rápido de embarazo, entonces no quedaba más remedios que contarle a su amiga lo sucedido y esperar el resultado ...
Ada Ofelia González Rizo: La narradora que desafía las sombras de La Habana En la calurosa Habana de hoy, donde los apagones interrumpen la rutina y la ciudad sobrevive entre la escasez y la resistencia, una mujer escribe. Entre el sonido de los pregoneros matutinos y el humo de un café recién colado, Ada Ofelia González Rizo construye crímenes y resuelve enigmas con la precisión de quien conoce cada rincón de su isla. Narradora, poeta, investigadora del alma humana y de las calles cubanas, Ada Ofelia no solo imagina crímenes, los disecciona con la mirada aguda de su personaje más emblemático: Ariadna. La investigadora policial que protagoniza su trilogía de novelas se enfrenta a un mundo donde la corrupción y el narcotráfico acechan detrás de fachadas culturales y discursos oficiales. En Crimen en la Fábrica de Arte , última entrega de la trilogía, Ariadna se adentra en el oscuro entramado de una Habana nocturna, vibrante y contradictoria. Junto a su compañera María Julia, enfrenta un...
  Ratoncito Pedro Antonio Castelán Castillo Ciudad de México Ratoncito vivió en la calidez de mi sala, durante mucho tiempo. En el cual compartimos historias y vivencias en nuestros momentos de ocio, como la que a continuación les cuento. Pasó su niñez en una vieja granja en el poblado de queso, estado de mozzarella, donde vivió y creció como cualquiera otro pequeño. Conociendo amigos pasajeros, compañeros de vida y a quién por algún tiempo fue su esposa, en fin. En aquellos tiempos ratoncito solía dormir hasta después del mediodía como rutina diaria, con sus algunas excepciones como lo fue aquel día. Esa mañana la familia decidió salir de compras, aprovechando que apenas amanecía y el pequeño aún roncaba. Tendrían suficiente tiempo para volver antes de que ratoncito despertará. Así salieron mamá ratoncita, papá ratoncito y hermano mayor ratoncito, volviendo 30 minutos después como lo planeado. La sorpresa al llegar fue encontrar la puerta entreabierta, y al pequeño...